GUSTAVO VIERA

Gustavo oriundo del Sauce, departamento de Canelones, un pueblo que aún hoy parece haber quedado en el tiempo, un lugar donde el entretenimiento es tomar mate en la plaza y ver la gente pasar. Fue de allí de donde aprendió el cuidado de la tierra y de los animales, ya que vivían en una chacra muy cerca del pueblo. Esa crianza le dio un gran abanico de aromas y sabores que luego lo llevaron a tener una sensibilidad especial en la cocina.

Un laburante nato, al igual que Isabel en su época, es el primero en llegar y el último en irse. Ya desde muy chico trabajaba en lo que fuera para darse sus gustos. Muchas fueron las jornadas en las que amanecía a las 5 de la mañana para cosechar uvas o vender fruta y verdura en la feria.
De carácter tranquilo, pero seguro, buen alumno, callado y buen compañero.

En el año 1995, con apenas 17 años, llega a Floreal. Sus ganas de aprender y crecer en ésta profesión lo llevaron, como un trabajo de hormiga, a estar y aprender en todos los sectores del restaurante, donde había algo que hacer allí estaba él.

Entre la infinidad de masters y especializaciones cabe destacar su pasaje, en más de una oportunidad, por la cocina de Arzak y Martín Berasategui.
En 2017 es recibido nuevamente por J…. y Elena Arzak, una experiencia muy gratificante. No solo por lo vivido en tal magnitud de cocina, sino también porque recibió el cariño de éste gran maestro que luego de tantos años, lo seguía recordando.
Amante de las carnes de caza y los productos autóctonos, de las cocciones lentas y al vacío.